
26 de octubre
dia muy dificil, pero de esos que se quedan. comenzamos a sentir el precio que nos hacen pagar por querer viajar independientemente. de lhatse caminamos kilometros y kilometros para pasar a pie el puesto de control militar (asi a pie no hay problema... te ven raro pero te dejan pasar), y luego conseguimos un transporte local dispuesto a llevarnos hasta el crucero de shegar, a unos 90 kilometros al sudeste por una carretera de una belleza escalofriante que tiene un paso de 5,200 metros desde el cual tenemos la primera vision de la cordillera de los himalaya (que en sanscrito significa "morada de las nieves") y de su juya principal, el everest.
nos bajamos en el crucero de shegar porque es ahi donde tenemos que comprar el permiso especial (el cuarto!) para entrar al parque natural del chomolangma, que es como se llama aqui el everest. nuestro objetivo para el dia llegar hasta el monasterio de rongphu, que esta a 4,900 metros de altitud, lo que lo hace el monasterio mas alto del mundo (aqui todo es "lo mas alto del mundo"). de rongphu son unas dos o tres horas de marcha hasta el campamento base del everest, que es desde donde comienzan su ascenso las expediciones (del lado chino, porque hay tambien un campamento base en nepal).
el problema es que nadie quiere llevarnos, y los que estan dispuestos a hacerlo piden demasiado dinero, asi que emprendemos la larga marcha, 17 kilometros, con mochilas a cuestas y a mas de 4 mil metros de altitud, hasta el pueblecito de chay, que queda justo al ingreso del parque. el sol se pone muy temprano detras de las altisimas montanhas que nos rodean y el frio se vuelve cortante, incluso para el finlandes. sabemos que no podemos dejar de caminar. caminando seguimos vivos con el calor que la marcha misma genera.
finalmente llegamos a chay, exhaustos, congelados y en la obscuridad. alli una familia nos ofrece algo de comer y un lugar para dormir en su hogar (un gran cuarto unico con su bendita estufa de yak) a cambio de unos yuan.
jari y yo salimos a mear y a beber de una botellita de ron que trae cargando desde lhasa, y miramos un cielo puro, claro y estrellado como no hemos visto nunca en la vida. lo unico que se escucha es el viento helado que baja desde las cumbres.
hace tanto tanto tanto frio que no podemos disfrutar mas que unos minutos de ese cielo y volvemos a entrar para meternos en nuestros sacos de dormir y tumbarnos junto a la estufa.

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