


27 de noviembre
oh india, india!
me habia olvidado, no se como, de la locura que es india. es como si alguien le hubiera subido al volumen, pero no solamente del sonido, sino de todo: color-max, olor-max, todo-max. no apenas cruzas la frontera, a pie, entre las vacas y el polvo (es la frontera menos custodiada del mundo!), y de pronto se multiplico todo por mil, y en el proceso te volviste infinitamente mas pequenho y mas anonimo, y por ello mucho mas fuerte, perdido en la infinita multiplicidad que sin embargo conforma este enorme, informe UNO.
all is one.
y que alegria reconocer todo y sentirse extranhamente en casa, incluso en lugares donde nunca he estado antes y a donde probablemente nunca volvere: gorakhpur, kushinagar. hace unos dias no sabia ni siquiera de su existencia pero aqui estoy, entre la sublime belleza y la mierda apestosa, los perros flacos que parecen mensajeros de la muerte y los interminables campos de canha de azucar que brillan de mil colores al amanecer, y como vuelve a mi cabeza, irresistible, la hermosa metafora de la flor de loto que crece en el fango, que no es ni siquiera una metafora porque es cierta (si no fuera cierta, seria una metafora!).
* * *
amanezco en el international cultural guesthouse, que a pesar del nombre es solo una pocilga pulgosa (espero que no literalmente). yo por si acaso no dormi en la cama sino en el suelo, con mi saco de dormir.
anoche llegue en la obscuridad y en medio de un apagon (los apagones! se me habian olvidado tambien los apagones!), y solo esta manhana me di cuenta de que dormi a cien pasos escasos del punto exacto (segun quien?) donde murio buda, donde entro, prefieren decir los budistas, en mahaparanirvana.
el dia y el lugar me reservan mi primera dulce experiencia surrealista en este mahaparasurrealista pais, y desde la cama escucho ya el caos ruidoso de una fanfarria tipicamente india, con cantante y teclados, saxofon, trompeta, bombardinos y percusiones que acompanhan por la calle aun cubierta por la niebla del amanecer a un grupo de monjes birmanos y a alguna eminencia (parece un rey antiguo) rodeada por cuatro siervos con elegantes parasoles. los sigo maravillado yo tambien hasta el monasterio birmano donde misteriosamente se suben todos a un autobus turistico y desaparecen por la carretera.
(let me take you down...)
todo esto antes del desayuno.
hago mi visita al punto sagrado y luego desayuno un sabji con unos chais mientras platico con un monje tibetano que nunca ha estado en tibet, me pongo mi sombrero de gangster, me despido de mi amigo tibetano y sigo mi largo y sinuoso camino.
de vuelta a gorakhpur y de alli a benares, ocho sacudidas e interminables horas a traves de una india de minaretes y mujeres veladas y pienso en paquito, nuestro querido al-paquito, y mi mente observa el perfecto yin-yang que son islam e hinduismo, el eternamente unico, el innombrable, el inmanifestable, y el infinitamente multiple. el minimalismo frente a frente con el churrigueresco, con el barroco extremo: dos caras de la misma moneda. y en eso, y en ir comiendo cacahuates, van pasando las horas y de pronto estoy en benares.




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