Saturday, December 23, 2006


22 de noviembre

los cielos siguen obstinadamente cubiertos y sin las montanhas pokhara realmente se distingue poco de ajijic, jalisco, lo que evidentemente no le resta belleza. una belleza invernal, gris y fresca y verde y serena, con grupos de cuervos croando en las copas de las jacarandas, y unos ninhos jugando futbol en un campo de tierra, y la ropa recien lavada intentando secarse en la humedad de la manhana mientras que un viejo hippie desayuna junto a su furgoneta azul, a orillas del lago, y lago adentro un pescador solitario se pierde silenciosamente entre la bruma.
(y las vacas!, dulces y omnipresentes vacas!)

* * *

subo a pie hasta sarangkot, una pequenha poblacion a 1,600 metros de altitud desde la cual podrian verse las montanhas si no fuera por esta niebla cada vez mas densa que casi parece estar mirando dentro de un vaso de leche. me acompanha en esta pequenha excursion una francesita que conoci en kathmandu y que me volvi a encontrar en pokhara. una mujer dulce y fragil, casi una ninha, de nombre anais. nos acompanhamos entre la niebla de una manera misteriosa e inusual, cada uno con su lejana y muy personal soledad.
en sarangkot, desde donde escribo estas lineas, cenamos una buena sopa de calabaza y conseguimos una habitacion por 150 rupias, esperando el milagro del cielo abierto y claro manhana por la manhana. pero no soy muy optimista: hace cinco dias que esta cubierto y no veo porque el tiempo habria de cambiar solo para darnos gusto. pero quien sabe.
de cualquier forma manhana vuelvo a pokhara y comienzo el viaje hacia varanasi, con una sola escala en lumbini, que es el lugar, muy cerca de la frontera india, en donde nacio el principe sidharta gautama.

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