
7 de enero
no se que decir.
mis ojos recorren la larguisima distancia que hay hasta el horizonte, sobrevolando la plana monotonia del desierto, y mis pensamientos vuelan en direccion contraria, haciendo memoria de este viaje, de lugares y de gente, de rios y puentes, de montanhas y de valles, pero tambien y sobre todo de emociones, que son a la vez producto y resultado de cada paso y de cada pausa. un "viaje al oeste", como el de sun wukong, el mono peregrino, un viaje en direccion contraria, que me ha hecho ver cuan occidental es el hindustan, desde el punto de vista de un chino. un viaje que, como siempre, me ha llevado de donde yo era a donde yo soy. y yo soy, aqui, ahora, el que tiene la mirada perdida en el desierto y los ojos ebrios de sol. estas son mis mil y una noches (algunas de ellas), y mi corazon baila al son de una dulce y sensual melodia rajastani, musica gitana, manos tatuadas con henna que son intricados paisajes de flores, lunas y estrellas, ojos profundos, seductores, sabios, inocentes, que imperceptiblemente tejen en mi alma un complicado mandala que descifro con mis ojos, mi boca, mis manos.
la quintaesencia.

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