
23 de diciembre
al atardecer camino fuera del pueblo y me subo a un cerro arido y enigmatico, con un pequenho templo blanco en la cima, para ver la puesta de sol, roja y polvorienta. a mis pies se extiende un inmenso valle del que pushkar ocupa solo una minima parte, y que hacia el oeste, hacia la enorme bola roja de fuego que desciende, se convierte en un desierto puro y duro.
alla esta jaisalmer, y luego paquistan.
por la noche voy a un espectaculo de musica y bailes gitanos. estos rajastanis son extraordinarios, y descubro en su musica los puntos de encuentro que esperaba entre la musica india y la de los gitanos de europa. y las bailarinas! sobre todo una, con su sari verde olivo y sus campanillas y su mirada de carmen, flotando sobre la arena y haciendo musica con cada ligero movimiento de su divino cuerpo. si he de tener una religion que sea esta.

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